domingo, 27 de abril de 2014

Capítulo 3.- Olores y recuerdos.

Ese olor. Ese olor que flotaba en el aire cuando estábamos juntos. Ese olor que necesitaba cuando no lo estábamos. Ese olor, de repente volvió a mi mente. No me gusto esa sensanción. Fue, como volverte a ver, como volverte a sentir, sin que estuvieses ahí.

Mal empezaba el día: contigo, pero sin ti. 
Me preguntaba de dónde podría venir ese olor, y por supuesto, por qué.

Aun con los parpados pegados por el sueño decidí salir a la calle a despejar mis pensamientos. Mala idea la mía. 

El sol parecía que brillase con más fuerza que nunca. Me paré en seco. Era como si el tiempo se hubiese paralizado. Las hojas dejaron de caer de los árboles. El viento dejó de soplar. Las nubes dejaron de moverse. La gente dejó de reír. No me sentía capaz de seguir adelante, de moverme, de levantar un pie, ni siquiera podía parpadear. Mis piernas empezaron a temblar. Mi corazón en lugar de pararse como todo el resto del universo había hecho, empezó a palpitar como nunca antes.

Ahí estaba ella, venía directa hacia mí. Quería hacerme invisible. Desaparecer. 
No hizo falta. Para ella ya lo era. No me vio. O hizo como que no me vio. De repente pude parpadear, cerré los ojos, y al volverlos a abrir, estaba en mi cama. Todo había sido un sueño. Pero el olor de aquella mañana, seguía estando ahí. 
       
                  Firmado, un chico nunca correspondido.

sábado, 26 de abril de 2014

Capítulo 2.- Levántate. Brilla. Y no te dejes apagar.

"Luces, cámara y acción". Se abre el telón. El foco directo hacia ti. No ves nada más allá de la luz que te apunta, aunque sabes que detrás de ella hay un público que te observa, analizando cada movimiento que haces, cada postura que adoptas, cada frase que dices y cada fallo que cometes.

Seguro que estás pensando que me refiero a una obra de teatro pero, realmente, ¿en qué se diferencia de la vida real? 

Tú actuas como el guión te manda, como te dice que debes moverte, y cómo debes pensar. Sólo quieres que después de realizar la actuación de tu vida, empiecen los aplausos. Pero no siempre es así. No siempre después de hacer las cosas bien vas a recibir el mismo trato por parte de los demás. 

Y es que, en contra de lo que mucha gente piensa, la vida no es un guión que esté escrito a conciencia, para que tu vida tenga un final feliz. La vida es un programa en directo. Un programa improvisado, sin planes, sin pautas a seguir, sin normas. 

En dicho programa, conocerás a gente. Gente buena. Gente mala. Muchas serán simplemente personas. Y unas pocas serán las personas de tu vida. Pero al fin y al cabo, este programa tiene un solo protagonista: tú. 

Así que, nunca lo olvides, tú y sólo tú eres la estrella de tu vida. Confía en ti y brilla. 

                   Firmado, un chico nunca correspondido. 

Capítulo 1.- Dormido en una manta de recuerdos.

10:00. Sábado. Suena el despertador. Otra mañana más. Otra mañana igual a la anterior. Me despierto pensando en ti. No sé cómo has logrado que cada minuto que pase, algo tenga relación contigo. Me decido a crear este diario porque he pensado que escribiendo todos mis pensamientos, de alguna forma, desaparecerán. Y es que, no puedo más, hago como que no pasa nada, que todo está bien, cuando no es así. No tengo ganas de comer, ni de dormir, ni de salir, he entrado en un círculo del que no puedo salir, cuyo principio empieza por ti, y termina contigo.

Al levantarme, lo he hecho con la esperanza de que hoy, por fin, sea el día que tanto espero, el día en que  no signifiques nada para mí. Y por supuesto, si hoy hubiese sido ese día no estaría escribiendo en estas páginas.

¿Sabes qué es lo que más duele? Que desde que te lo confesé todo, nada ha cambiado. Eso es lo peor de todo. Si hubiese cambiado para mejor, o incluso para peor, no tendría este sentimiento que tengo aquí dentro, porque eso significaría que al menos, algo te importo, pero es que, sigues saludándome todos los días, sigues despidiéndote todas las noches, y sigues riéndote de mis gracias. Y por eso, se me hace más difícil olvidarte. Porque para ti, todo sigue igual, mientras que para mí, todo ha cambiado. La esperanza que guardaba hace unos días, desapareció de un mazazo con aquel: ''Yo te quiero. Y mucho. Pero no de la misma forma que tú a mí''.

Hoy despido el día, después de haber estado pasando horas y horas pensando en cómo poder olvidarte, sin darme cuenta de que, cuanto más pienso en ello, más te recuerdo.

                              Deseando que mañana sea el día del olvido. Un chico nunca correspondido.