domingo, 3 de agosto de 2014

Capítulo 8.- Un mundo nuevo que descubrir.

Esta noche no me apetece reir. No me apetece saltar. No me apetece bailar, hablar, cantar. Sólo me apetece escribir y desahogarme. 

¿No os parece que, tanto el escribir como el leer es una puerta hacia un mundo nuevo?
Yo eso lo descubro cada vez que hablo con una persona, una fanática de los libros, podría decirse. Pero, cuando la oigo noto su pasión por esos mundos que descubre al abrir un libro, y es, no sé cómo describirlo. Reconfortante. 

Y es que no sabéis lo feliz que me hace escribir aquí. Vosotros diréis, "bah, tampoco es para tanto."

Pero yo me tomo este blog como si fuese un diario, un sitio donde contar mis historias, mis cuentos, mis imágenes, donde puedo compartir mis momentos con vosotros. Y eso me gusta mucho. 

Cuando me encuentro con la pantalla en blanco siento como si estuviese creando una nueva vida, algo cien por cien mío. Original. Algo que puede ser como yo quiera que sea. 

No acostumbro a escribir cosas personales aquí, pero algún día me gustaría que todo esto sirviese para algo, que todas estas líneas que escribo algún día pueda mencionarlas y decir: "así es como cuando tenía diecisiete años empecé a escribir, y ahora miradme, aquí estoy publicando mi propio libro".

Un libro. Algo tan sencillo. Un puñado de hojas, capaz de hacer llorar, reír y reflexionar.
Un libro lleno de personajes, con la capacidad de hacerte que te enamores de ellos, que los odies, o que los consideres tus mayores cómplices.
Un libro con una historia que hace que sientas que tú eres el protagonista, y que puedas notar en tu piel, las manos de una chica paseando en pleno invierno por Vigo, o el sol rozándola en una playa de Menorca. 

Estos milagros solo pueden suceder cuando la tinta toca el papel, y alguien coge un lápiz y escribe algo sincero. ¿No creéis que todos deberíamos hacer un milagro de vez de cuando?

Firmado, un chico nunca correspondido.

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